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Mostrando las entradas etiquetadas como Virgen María

La Virgen María y el empoderamiento femenino. Un camino de revalorización de la mujer iniciado por Dios. (A propósito del día internacional de la mujer)

En los últimos años el término “empoderamiento femenino” se ha hecho más presente en el discurso y en la vida social. Es una expresión acuñada por primera vez 1995 en Beijín dentro de la Conferencia Mundial de las Mujeres. Con esta expresión se busca dar un impulso al reconocimiento de los derechos de las mujeres a participar activamente en los procesos de toma de decisiones políticas, sociales y económicas que le afectan como persona. De igual forma busca también referir el proceso de concientización de la mujer como ente poderoso capaz de tomar las riendas de su vida en sus manos y así tanto a modo individual como colectivo reconocerse digna y hacer valer su dignidad ante el mundo. En la actualidad el “empoderamiento femenino” ha trascendido su campo de acción, de lo político y social, de la incorporación de la mujer a las actividades laborales y la reducción de la brecha entre los géneros, hasta la psicología, la superación personal, la maternidad y el matrimonio...

Un acercamiento a la fe mariana popular desde la devoción a La Virgen María en su advocación de la Divina Pastora de las Almas de Santa Rosa, estado, Lara.

Un acercamiento a la fe mariana popular desde la devoción a La Virgen María en su advocación de la Divina Pastora de las Almas de Santa Rosa, estado, Lara. -María Luisa Angarita- La devoción a la Virgen María es para los venezolanos un ícono y un símbolo fundamental de la fe católica. Se le ama y se le venera en cada rincón del país como la Madre protectora, la abogada intercesora, la pastora que guía y, en uno de sus aspectos más resaltantes para la fe de los pueblos, la madre que concede milagros. Si bien para las personas de fe y según la doctrina Católica, la Virgen María recibe todos sus atributos producto de su asociación con la misión salvadora de su hijo y es dogma de fe que es Madre de Dios, que es Virgen antes, durante y después del parto, que fue concebida sin pecado original, libre de mancha alguna y que fue asunta al cielo por su hijo por lo cual comparte junto a Él la gloria y la gracia del Padre. También es cierto que todos estos atributos se le conceden des...

Espera y sacrificio

Espera y sacrificio                                                                                                                            -María Luisa Angarita- En la espera de la luz María nos abraza acoge en su seno nuestras lágrimas y luchas no sabe de dudas ni desconfianza es un alma fiel ante el silencio. María espera con gozo y alegría al Hijo prometido de lo alto comprende, sabe, acepta que el amor más que espera es sacrificio. María espera sin comprender quizás la razón por la cual ha sido elegida mas confía y con su Fiat abraza la salvación, el misterio, la vida. En la espera junto a María caminamos anhelamos el rostro de un...

El Culto a la Virgen María en la Fe Cristiana Católica

El Culto a la Virgen María en la Fe Cristiana Católica. -María Luisa Angarita- El culto a la Virgen María cobijado por la tradición de la Iglesia Católica, es principalmente un culto de fe y de amor, engloba un cúmulo de enseñanzas doctrinales y teológicas que nos permiten adentrarnos en el misterio de Cristo. Tradicionalmente ha comprendido un acercamiento a Cristo a través de su Madre, con el pasar del tiempo se ha convertido en una de las prácticas de devoción y fe más importantes de la Iglesia Católica pues, exalta a la Madre de Dios, y al reconocerle como Madre nuestra le coloca en un lugar de alto privilegio dentro de nuestra fe e Iglesia entendida esta última como comunidad de creyentes, cuerpo de Cristo, en este sentido nos lo presenta el Papa Pablo VI en su Exhortación Apostólica Marialis Cultus . [1]

La Virgen María Madre de Dios y Madre Nuestra

La Virgen María Madre de Dios y Madre Nuestra. -María Luisa Angarita- La figura de la Virgen María como Madre del Redentor y Madre de la humanidad ha sido construida poco a poco desde la revisión teológica y profundamente escudriñada de la Revelación Divina, no como una elevación forzada de su posición ante el Padre o el Hijo, sino como un reconocimiento merecido ante su función colaboradora dentro de la economía de la salvación. Así lo vislumbra el Concilio Vaticano II en su Constitución Apostólica Lumen Gentium [1] y así lo ha aceptado por años la fe de los creyentes. Desde el antiguo testamento todos los datos que prefiguraban a Cristo y luego en el nuevo testamento los datos que presentan a Cristo como Salvador, dejan ver a su vez a una madre que acompañaría el proceso de la salvación, dando un “Sí” absoluto desde la fe y la obediencia al amor y al sufrimiento por el bien de la humanidad, aunque en su momento poco lo comprendiera.