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La Feminidad y sus soledades: una mirada a “Textos del Desalojo” (1978) de Antonia Palacios.

La mujer camina trémula y misteriosa en el poemario “Textos del Desalojo” (1978) de la escritora venezolana Antonia Palacios (1915-2001). En ellos se puede apreciar cómo la feminidad va desdoblándose constantemente en los avatares del tiempo, como una reflexión sobre sí misma y su existencia. Si remontamos hacia el pasado, a la antigua Grecia, podremos notar como la mujer de aquel entonces dependía en gran medida de la existencia del hombre, él era- según Fernando Rísquez- el único ser con razón suficiente para organizarse y luchar; la mujer quedaba reducida a un objeto o un ser para el cual lo único importante que podía existir era el afecto de su familia. De allí que la mujer se mantuviese siempre oculta en sus oficios y pesares y no tuviese oportunidad de salir a la luz de nuevas situaciones. Con el paso de los siglos la visión de la mujer ha cambiado, ya ha dejado de ser aquella mujer dedicada al oficio de su hogar y se ha perdido un poco la visión cristiana inquisidora dond...

Más allá del amor humano

El amor, ese camino que todos transitamos, con sus montañas y sus valles, sus llanuras y desiertos, ese recorrido que nos marca desde la concepción hasta la muerte. Cada día de la vida el amor nos rige y nos mueve.  Cuando Dios creó al mundo lo hizo por amor. A lo largo de la historia de la salvación todas las intervenciones de Dios han sido por amor. Su intervención máxima, su obra definitiva de amor fue el envío de su único Hijo al mundo para morir por nuestros pecados, morir por amor. Cada miércoles de ceniza los católicos realizamos un acto penitencial que nos permite recordar el verdadero amor, el amor mayor, ese del que da la vida por sus amigos. La ceniza colocada en la frente nos recuerda lo vano de nuestras vidas, lo vano incluso de lo que algunas veces llamamos amor. El amor humano Este año el miércoles de ceniza coincide con una celebración tradicional, de origen católico, que es la celebración de San Valentín, mejor conocida como el día de los enamo...

Soy tormento

Soy un camino el cúmulo de espinas arrancadas a una rosa. Soy espacio tiempo y permanencia en la terredad de los días. Soy abismo en el lento transitar de las horas sobre la desesperanza. Soy silencio el ojo desnudo que inoportuno mira en la distancia. Soy anhelo la musa de una ficción resquebrajada y prohibida. Soy tormento y también la voz desnuda en las palabras.  Texto perteneciente al poemario inédito Océano de Voces.

La ciudad se duerme entre los autos

La ciudad se duerme entre los autos agotada de tanto ir y venir entre la angustia de no poder emigrar de la miseria de saberse prisionera de sus propias obras. La ciudad se nos duerme entre pesares hastiada de recuerdos que no alcanzan para evitar los errores para resarcir el daño de los días de las decisiones hace tiempo equivocadas. Se duerme la ciudad entre su smog entre sus calles de asfalto agujereado sus semáforos ya no significan ante el caos de las colas y el tráfico. En las esquinas, frente a los comercios, los niños lloran en brazos de unas madres secas de tanto esperar algún suspiro. La noche nos atrapa entre sus brazos en medio de una ciudad que nos sobrevive una ciudad adormecida víctima de sus habitantes. (Autora: María Luisa Angarita. Poemario: Océano de Voces -inédito-)

Alguna vez fui Manoa.

Hoy les comparto tres poemas del poemario "Oceano de Voces" los cuales fueron publicados el Viernes 1ero de Septiembre en el Blog  de la Revista Awen  http://revista-awen.webnode.com.ve/l/alguna-vez-fui-manoa-tres-poemas-de-maria-luisa-angarita/ "Manoa es la otra luz del horizonte, quien sueña puede divisarla, va en camino. pero quien ama ya llegó, ya vive en ella." Eugenio Montejo Alguna vez fui Manoa ese espacio perfecto de ensueños y romances fui sus calles pedregosas, sus voluptuosas montañas alguna vez por mis curvas circularon los amores que me volvieron ciudad de tormentos. No he sido un lugar paradisiaco pero he sido musa, ciudad, infierno, a veces también el anhelo secreto y la pasión oculta que habla lentamente en los ojos distantes esos ojos que miran y me buscan como quien busca un sueño. Alguna vez fui Manoa y también estuve en ella recorrí el amor de sus calles y me dejé cegar por su respland...

Antónimos

Antónimos Irse y quedarse no son antónimos pues quien se va deja su alma en el lugar de partida y quien se queda mantiene siempre su mirada en el horizonte. 

Eugenio Montejo: la voz de un siglo al fin de todo

Eugenio Montejo: la voz de un siglo al fin de todo Acercarse a la poesía de Eugenio Montejo (Caracas 1938 - Valencia 2008) es adentrarse en una lírica llena de sentimiento, poder y magia. La poesía de Montejo atrapa en su ser toda la belleza de un continente que no puede abarcar una sola mirada: la calidez de las palabras, la sonoridad de la entonación, el ritmo de los tambores, el silencio melodioso de la selva y sus secretos, el misterio de un mundo y de su madre tierra. Cuando abrimos un libro de Eugenio Montejo, uno de los tantos y bajo cualquier nombre, encontramos miles de lecturas posibles , cada poema es un mundo y con él cada lectura un cambio; y es que la hermosura con la cual suenan sus versos solo es apreciable en las obras de Eugenio Montejo o de Blas Coll, Tomás Linden y Sergio Sandoval incluso en los de Eduardo Polo, todos heterónimos de una sola voz siempre diferente. Una poesía que recrea las estrellas y los guijarros, que se pierde en el horizonte para baja...